Según la revista *Journal of Dental Hygiene*, entre el 50 % y el 80 % de los adultos estadounidenses experimentan cierto grado de ansiedad cuando acuden al dentista. Existen innumerables formas de ayudar a controlar la ansiedad de los pacientes. El Dr. Adam Silevitch, un odontólogo pediátrico afincado en Nueva York, nos contó en *The Margin Line* que utiliza un «enfoque holístico» para ayudar a ganarse la confianza de los pacientes y hacer que se sientan cómodos en su consulta.
«La respiración es algo tan sencillo que ni siquiera nos paramos a pensar en ello, y sin embargo la hacemos miles de veces al día. Animar a un paciente a que se concentre en su respiración calma al instante el sistema nervioso y le devuelve al presente. Es increíble lo bien que funciona contra la ansiedad».
Aunque generar confianza y crear un entorno seguro es fundamental para gestionar la ansiedad de los pacientes odontológicos, diversos estudios han demostrado que las técnicas de respiración, o el control de la respiración, pueden tener un efecto casi inmediato en la reducción de los niveles de estrés y favorecen la relajación del sistema nervioso central. Las respiraciones profundas ayudan a calmar el sistema nervioso y a distraer a un paciente nervioso de su respuesta de «lucha o huida». Dedique unos minutos a sentarse con un paciente ansioso y ayúdelo a respirar de forma más consciente. A continuación le ofrecemos algunas técnicas para empezar.
1. Una respiración profunda
Esta respiración actúa como un botón de «reinicio» para el sistema nervioso central. Pídele a tu paciente que cierre los ojos y respire lenta y profundamente con el abdomen por la nariz; a continuación, indícale que exhale con fuerza por la boca. Esta respiración lleva aire relajante al abdomen, donde normalmente se sienten las «mariposas». La exhalación permite al paciente expulsar físicamente parte de su ansiedad. Déjale reposar unos segundos antes de indicarle que abra los ojos.
2. Respiración rítmica
Un ritmo de respiración constante puede ayudar a tu paciente a calmarse. Pídele que cierre los ojos, inhale por la nariz y exhale por la boca, manteniendo un ritmo constante y uniforme (4 inhalaciones, 4 exhalaciones). Cuenta con él. Repite esto varias veces hasta que se note que está más relajado. A continuación, anímale a abrir los ojos y pregúntale si está listo para comenzar el tratamiento.
3. Respiración en caja
Aunque es similar a la respiración rítmica, retener el aire lentamente permite que se acumule CO₂ en la sangre, lo que estimula el sistema nervioso parasimpático. Las investigaciones han demostrado que la respiración en caja calma el sistema nervioso, regula la temperatura corporal y reduce la presión arterial. Indique a su paciente que inhale durante 4 segundos, retenga el aire durante 4, exhale durante 4 y vuelva a retener el aire durante 4. Repita el proceso 4 veces.
Ayudar a su paciente a controlar la ansiedad mediante ejercicios de respiración no solo puede ayudarle a sentirse más a gusto en el sillón del dentista, sino que también puede tener un efecto positivo en otros aspectos de su vida.
¡La respiración consciente también te puede beneficiar a ti! Prueba estas técnicas de respiración para «reiniciar» cuando tengas un descanso, o incluso dedica 5 minutos con tu equipo para empezar el día con una respiración colectiva.